Parejas en un salón de baile comunicándose mediante el lenguaje del abanico

Danza puertorriqueña

El abanico

Luciano Quiñones

Con una melodía sencilla y una letra salpicada de picardía y humor, la danza narra el lenguaje secreto que usaban nuestras abuelas para comunicarse con sus pretendientes.

Sobre la obra

El abanico está generando mucho interés entre los miembros de la generación actual que han tenido la oportunidad de escucharla. Su tema permite descubrir, de manera amena, una antigua forma de galanteo.

Conocer el lenguaje del abanico

Escuchar

Paulina Rodríguez Busquet, sopranoEscuchar en YouTube Melliangee Pérez y el Cuarteto GuaninaEscuchar en YouTube Sandra Rodríguez y Luis M. Tirado, pianoEscuchar en YouTube

Letra

Me contaba mi abuelita
que en las fiestas del ayer
el abanico jugaba
un importante papel:
las muchachas casaderas
(con picardía y discreción)
enviaban sus mensajes
al Tenorio de su amor.

Si una chica se abanica
sobre el pecho lentamente
es señal de que es soltera
y no tiene pretendiente.
En cambio si se abanica
algo apresuradamente;
significa, caballero,
que llana y sencillamente,
la dama es comprometida,
la dama es comprometida,
siga viaje y mejor suerte.

Si abre y cierra el abanico
y lo pone en su mejilla
le indica al afortunado
que ha gustado a la chiquilla.
Si con él toca su frente
y entorna la vista al norte,
le dice la señorita
a su príncipe consorte:
“pienso en ti de noche y día,
pienso en ti de noche y día...
principalmente de noche.”

Si la muchacha sospecha
de su amado algún desliz,
toca con el abanico
la punta de su nariz:
“Algo no me huele bien.”

Cuando la chica, impaciente,
camina de lado a lado
dando con el abanico
en la palma de su mano;
le avisa así a su Don Juan:
“¡cariñito, ten cuidado!”
pues se acerca su mamá,
pues se acerca su mamá,
la chaperona o su hermano.

Si abre y cierra el abanico
señalando hacia el jardín:
“espérame allí mi amor,
pronto estaré junto a ti.”
Mas al ocultar sus labios
y mirarlo dulcemente,
envía la dama señal
que el caballero comprende;
le palpita el corazón,
queda absorto en su embeleso,
suda y tiembla de emoción,
suda y tiembla de emoción
pues le han enviado un beso.
Suda y tiembla de emoción
pues la dueña de su amor
lo ha premiado con un beso.